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México en la cadena equivocada

  • Foto del escritor: Editorial
    Editorial
  • 27 abr
  • 4 min de lectura
Revista interAlcaldes México en la cadena equivocada

México está dentro de las cadenas de valor globales… pero no las controla. Y en la nueva economía, esa diferencia lo es todo. El mundo dejó de producir por eficiencia. Ahora produce por supervivencia. Las tensiones geopolíticas, la disrupción logística y la seguridad económica han roto el modelo lineal que dominó durante décadas. Hoy, las cadenas de valor no siguen rutas previsibles: se diseñan, se negocian y se defienden.

 

En 2025, el comercio global superó los 32 billones de dólares según la Organización Mundial del Comercio, pero el dato clave no es el volumen, sino la reconfiguración. Más del 40% de las empresas multinacionales están rediseñando sus cadenas para reducir exposición a riesgos geopolíticos, de acuerdo con McKinsey & Company. La eficiencia dejó de ser el eje. Hoy mandan la resiliencia, la proximidad y el control.

 

“El nearshoring no es una oportunidad. Es un filtro.”

 

México tiene una posición privilegiada por su integración con Estados Unidos y Canadá bajo el T-MEC. En 2025, el país captó más de 36 mil millones de dólares en inversión extranjera directa, con un crecimiento cercano al 12% anual impulsado en gran medida por la relocalización industrial. Pero hay una verdad incómoda, la inversión está llegando más rápido de lo que México está preparado para capitalizarla.


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Del nearshoring al friendshoring, la nueva lógica del poder industrial

El concepto de nearshoring ya no explica el fenómeno completo. Hoy, el mundo se mueve hacia el friendshoring: producir entre aliados confiables. No basta con estar cerca; hay que ser confiable, predecible y estratégicamente alineado.

 

En este nuevo tablero, países como Vietnam han incrementado su participación en manufactura global con incentivos fiscales agresivos, mientras Corea del Sur consolida su liderazgo en semiconductores con políticas industriales coordinadas. México, en contraste, sigue dependiendo en exceso de su geografía.

 

“La geografía ya no es ventaja. La estrategia sí.”

 

Las cadenas de valor actuales funcionan como redes. Cada nodo —cada ciudad— compite por atraer inversión, talento y capacidades. Monterrey no solo recibe capital, construye ecosistemas industriales integrados. Querétaro no solo ensambla, forma talento técnico especializado. Tijuana no solo exporta, articula manufactura avanzada con logística fronteriza.

 

Las inversiones no llegan a países. Llegan a territorios. El problema es que estos casos siguen siendo excepciones, no la norma. Gran parte del territorio mexicano continúa operando bajo una lógica administrativa, no estratégica.

 

México en la cadena equivocada Revista interAlcaldes

La fragmentación global, la oportunidad que México puede perder

La globalización no desapareció. Se fragmentó. La rivalidad entre Estados Unidos y China ha redefinido sectores clave como semiconductores, energía y farmacéutica. El resultado es una reorganización productiva donde la seguridad nacional pesa tanto como la eficiencia económica.

 

El Banco Mundial estima que esta fragmentación podría reducir el PIB global hasta en un 5% en la próxima década. Pero también está generando nuevas rutas de valor para países que sepan posicionarse como socios estratégicos.

 

México podría ser el gran ganador. Su ubicación, su red de tratados y su capacidad manufacturera lo colocan como puente natural entre América del Norte, América Latina y, potencialmente, Europa y Asia. Pero esa oportunidad no es automática.

 

“El problema no es la falta de oportunidad. Es la falta de estrategia.”

Hoy, el mayor riesgo no es quedarse fuera de las cadenas de valor. Es quedarse atrapado en la parte menos rentable de ellas.


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Gobernar en red, el nuevo estándar de competitividad

La competitividad ya no se mide en costos laborales. Se mide en capacidad de coordinación. Las cadenas de valor estratégicas requieren gobiernos capaces de operar como nodos de conexión entre industria, talento, infraestructura y política pública.

 

En Europa, la Comisión Europea impulsa estrategias de autonomía industrial en sectores críticos. En Asia, gobiernos como el de Singapur o Corea del Sur diseñan ecosistemas completos para atraer inversión de alto valor. No improvisan. Compiten.

 

México, en cambio, enfrenta un problema estructural, la desarticulación entre niveles de gobierno. Mientras la federación negocia tratados, muchos municipios siguen sin entender cómo insertarse en ellos.

 

“Sin estrategia territorial, no hay ventaja competitiva.”

 

Revista interAlcaldes infografía México en la cadena equivocada

Los gobiernos locales son el punto de entrada real para la inversión. Ahí se definen tiempos, costos, infraestructura y certeza. Pero sin una visión alineada, el país corre el riesgo de convertirse en un mosaico desigual, ciudades altamente competitivas rodeadas de territorios desconectados. Gobernar hoy es competir globalmente.

 

Las cadenas de valor globales ya no premian la pasividad. Premian la intención estratégica. México no puede seguir apostando a su ubicación como ventaja suficiente. La nueva economía exige diseño, coordinación y liderazgo territorial.

 

Porque en esta nueva lógica, quien no construye valor… lo transfiere. Este es apenas el inicio de una transformación que está redefiniendo el papel de los territorios en la economía internacional. Desde interAlcaldes, seguiremos analizando cómo las ciudades mexicanas pueden dejar de reaccionar al cambio global y comenzar a moldearlo.

 

Porque en esta nueva economía, quien no diseña la cadena… termina subordinado a ella. ¿México quiere ser parte de la cadena… o quiere diseñarla?


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Escrito por: Editorial

 

 


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