top of page

Israel, Singapur y Tucson. Tres lecciones para los municipios mexicanos

  • Foto del escritor: Editorial
    Editorial
  • hace 1 día
  • 5 min de lectura
Banner Promocional Sr Zorro App Design Studio


Israel, Singapur y Tucson. Tres lecciones para los municipios mexicanos Revista interAlcaldes

La escasez de agua ya empieza a definir dónde puede crecer una ciudad, qué industrias puede recibir y cuánta inversión puede sostener. Israel, Singapur y Tucson muestran que convertir el agua en una estrategia de largo plazo también puede convertirse en una ventaja competitiva.


Durante décadas, muchas ciudades midieron su competitividad por la cantidad de industrias que podían atraer, los kilómetros de infraestructura construida o la disponibilidad de suelo para crecer. Hoy comienza a incorporarse una variable mucho más elemental: la capacidad de garantizar agua. En un contexto de mayor presión urbana, industrial y climática, administrar cada litro disponible también significa administrar el futuro económico de un territorio.


México tiene recursos hídricos, pero no necesariamente donde más los necesita ni con la infraestructura, eficiencia y capacidad institucional suficientes para acompañar su crecimiento. En varias regiones industriales del centro, norte y noroeste, el agua ya dejó de ser solamente un asunto ambiental: comienza a convertirse en una variable de competitividad, inversión y desarrollo urbano.


Israel, Singapur y Tucson parecen territorios difíciles de comparar. Uno es un país predominantemente árido; otro, una ciudad-Estado altamente urbanizada; y el tercero, una ciudad estadounidense asentada en el desierto de Sonora. Sin embargo, los tres comparten una conclusión relevante para los municipios mexicanos: la seguridad hídrica no depende exclusivamente de cuánta agua existe, sino de cómo se administra, reutiliza, diversifica y protege.


Revista interAlcaldes Israel, Singapur y Tucson. Tres lecciones para los municipios mexicanos

Israel. Cuando la escasez obliga a innovar

Israel construyó su política hídrica bajo una premisa incómoda pero estratégica: la escasez no desaparecería. En lugar de administrar cada sequía como una emergencia independiente, desarrolló durante décadas un sistema que combina desalación, tratamiento de aguas residuales, reúso, medición, infraestructura y gestión de la demanda.


La OCDE señala que más de 87% de los efluentes tratados en Israel son reutilizados principalmente en agricultura, una proporción excepcionalmente alta a escala internacional. La importancia del dato no está solamente en la tecnología utilizada, sino en la lógica que existe detrás: el agua usada puede seguir teniendo valor económico después de su primer consumo.


Para los municipios mexicanos, esa idea cambia la manera de observar una planta de tratamiento. El agua regenerada puede utilizarse para áreas verdes, agricultura periurbana, determinados procesos industriales, servicios municipales o proyectos inmobiliarios que no requieren agua potable.


También cambia la lectura de las fugas. Una red que pierde agua no representa únicamente una deficiencia del organismo operador: significa energía desperdiciada, infraestructura desaprovechada y menor capacidad para recibir nuevas viviendas o inversiones.


“La seguridad hídrica comienza cuando el agua deja de administrarse como emergencia y empieza a gestionarse como infraestructura económica.”

Puedes escuchar este artículo aquí:


Singapur. La seguridad nace de diversificar

Singapur siguió una estrategia diferente, pero con la misma disciplina. Su sistema hídrico se sostiene sobre los llamados Four National Taps: captación local, agua importada, NEWater —agua regenerada de alta calidad— y desalación.


El objetivo es evitar que una ciudad dependa exclusivamente de una sola fuente.


Su agencia nacional del agua estima que el consumo actual ronda los 440 millones de galones diarios y que la demanda podría acercarse al doble hacia 2065, impulsada tanto por la población como por las actividades económicas.


Para un municipio mexicano, diversificar no necesariamente significa construir enormes desaladoras. Puede comenzar con captación pluvial en edificios públicos, recuperación y protección de acuíferos, reúso de agua tratada, infraestructura verde, reducción de pérdidas y acuerdos regionales para administrar cuencas y fuentes compartidas.


Singapur ofrece además una lección económica: la planeación del agua y la planeación industrial deben ocurrir al mismo tiempo.


En México, donde numerosos corredores buscan beneficiarse del nearshoring, esta relación será cada vez más importante. Atraer una fábrica, un parque industrial, un centro logístico o un nuevo desarrollo habitacional implica demanda adicional de agua. Ofrecer suelo sin conocer la capacidad hídrica real del territorio puede convertir una oportunidad de inversión en un problema urbano futuro.


Tucson. El municipio como laboratorio de eficiencia

Tucson resulta especialmente interesante para México porque comparte las condiciones ambientales del desierto de Sonora.


Durante décadas, la ciudad ha combinado conservación, regulación, reúso, recarga de acuíferos e incentivos para reducir el consumo. Su sistema de agua regenerada sustituye aproximadamente 4.7 mil millones de galones de agua potable cada año para riego y otros usos, mediante una red independiente que abastece a cerca de mil usuarios.


Pero quizá su aprendizaje más importante no está en una gran infraestructura, sino en el papel del gobierno local.


Tucson mantiene incentivos para captación pluvial, sistemas de aguas grises y dispositivos eficientes. También utiliza el urbanismo, la regulación y la gestión municipal como herramientas de conservación.


Esto demuestra que los ayuntamientos mexicanos no necesitan esperar a que toda la política hídrica provenga de la federación. Pueden modificar reglamentos urbanos, establecer requisitos para nuevos desarrollos, reutilizar agua en parques, modernizar edificios públicos, promover paisajismo de bajo consumo y utilizar compras gubernamentales para acelerar tecnologías eficientes.


Puedes ver este artículo aquí:


Agua, inversión y la nueva competencia territorial

Durante los próximos años, las decisiones de inversión serán cada vez más sensibles a la disponibilidad de infraestructura estratégica. Una empresa no evalúa solamente cuánto cuesta un terreno o qué incentivos fiscales recibe. También necesita saber si tendrá electricidad, agua, conectividad, trabajadores, vivienda y condiciones operativas suficientes durante décadas.


Eso cambia la promoción económica municipal.


Antes de ofrecer terrenos para un nuevo parque industrial, debería existir una respuesta a preguntas básicas: ¿cuánta agua tiene realmente el municipio?, ¿cuánta pierde?, ¿cuánta puede tratar y reutilizar?, ¿qué sectores consumen más?, ¿cuánto crecimiento adicional puede soportar la infraestructura actual?


El Programa Nacional Hídrico 2026–2030 plantea precisamente la necesidad de mejorar la eficiencia física y comercial de los organismos operadores, ampliar el reúso de aguas residuales y fortalecer la planeación. El desafío será convertir esos objetivos nacionales en decisiones locales medibles.


“En la próxima década, los municipios competitivos no serán solamente los que tengan agua, sino los que sepan generar más desarrollo con cada litro disponible.”

Revista interAlcaldes infografía Israel, Singapur y Tucson. Tres lecciones para los municipios mexicanos
Puedes descargar libremente esta infografía.

Tres países, una misma advertencia

México no necesita copiar a Israel, Singapur o Tucson. Sus estructuras institucionales, escalas territoriales y capacidades financieras son distintas.

Lo que sí puede adoptar es la lógica que conecta a los tres casos: medir mejor, perder menos, reutilizar más, diversificar las fuentes y planear antes de que llegue la crisis.


Israel convirtió la escasez en estrategia. Singapur convirtió la diversificación en seguridad. Tucson convirtió la conservación en política urbana.

Para muchos municipios mexicanos, esa discusión ya no pertenece al futuro. Las decisiones que hoy se tomen sobre agua determinarán cuántas viviendas podrán construirse, qué industrias podrán instalarse y cuánto crecimiento podrá sostener realmente cada territorio.


¿Están preparados los municipios mexicanos para convertir la gestión del agua en una ventaja competitiva antes de que la escasez termine decidiendo por ellos?


https://www.interalcaldes.com/suscribete

Escrito por: Editorial



Fuentes consultadas

Comentarios


bottom of page