Durante décadas, los territorios compitieron por carreteras, energía, suelo industrial, talento e incentivos. Ahora una variable mucho más básica comienza a condicionar todas las anteriores: la disponibilidad de agua. Sin seguridad hídrica, atraer inversión es posible; sostener el crecimiento será cada vez más difícil. Una empresa puede encontrar terreno, trabajadores y conectividad. Un productor agrícola puede tener tecnología y acceso a mercados. Una ciudad puede autorizar