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El Salto. El municipio industrial que Jalisco necesita ordenar antes de presumir nearshoring

  • Foto del escritor: Editorial
    Editorial
  • 12 jun
  • 4 min de lectura
El Salto El municipio industrial que Jalisco necesita ordenar antes de presumir nearshoring Revista interAlcaldes

El Salto ya es una de las piezas industriales más importantes de Jalisco. Pero esa fuerza económica abre una pregunta incómoda: ¿puede un municipio crecer como plataforma manufacturera sin quedar rebasado por su propia industria?


Municipio bajo presión, no vitrina

El Salto no es una promesa industrial. Es una realidad. Data México registra para 2020 una población de 232,852 habitantes y exportaciones municipales por más de 12,120 millones de dólares en 2024. El mercado inmobiliario industrial también lo confirma: reportes basados en CBRE señalan que, en 2025, El Salto concentró 78% de la nueva construcción industrial del mercado de Guadalajara.


Ese dato debería celebrar a Jalisco. Pero también debería incomodarlo. Cuando un municipio se vuelve nodo logístico, manufacturero y de exportación, la pregunta ya no es cuántas empresas llegan. La pregunta es quién ordena el territorio que las recibe.


“El Salto no necesita más discursos sobre nearshoring; necesita reglas capaces de convertir la industria en ciudad.”

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El problema: industria veloz, ciudad lenta

El Salto ha crecido más rápido que muchas de sus capacidades urbanas. El IIEG documenta que su población aumentó 26.94% entre 2015 y 2020. Ese ritmo significa más vivienda, traslados, agua, drenaje, seguridad, vialidades y presión sobre colonias que no siempre crecieron con planeación.


La industria no es el problema. El problema es permitir que avance a una velocidad distinta a la ciudad. Cuando las naves se multiplican, pero los servicios urbanos no crecen al mismo ritmo, el desarrollo deja de sentirse como oportunidad y empieza a sentirse como carga social.


En El Salto, esa tensión tiene un componente ambiental imposible de ignorar. La contaminación del río Santiago no es un asunto nuevo. La CNDH documentó riesgos ambientales y de salud en comunidades cercanas al río, y la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco emitió desde 2009 una macro recomendación por la contaminación del afluente. Por eso, cualquier conversación seria sobre nearshoring debe incluir saneamiento, vigilancia ambiental y corresponsabilidad industrial.


La decisión de gobierno, ordenar antes de presumir

La administración encabezada por la presidenta municipal Ma. Elena Farías Villafán no llega a un municipio vacío; llega a un territorio donde la economía ya empuja, pero la gobernanza debe ponerse al día. Su responsabilidad no es inventar la vocación industrial de El Salto. Esa vocación ya existe. Su responsabilidad es convertirla en un modelo municipal más ordenado, medible y exigente.


La presidenta municipal necesita colocar tres decisiones en el centro: planeación territorial con criterios industriales claros, coordinación metropolitana con Jalisco y municipios vecinos, y una agenda de servicios públicos vinculada al crecimiento empresarial. Si El Salto recibe más inversión, debe exigir más infraestructura, más mitigación urbana y más responsabilidad ambiental.


Aquí está el punto político: no basta con inaugurar obras ni acompañar anuncios empresariales. El gobierno municipal debe demostrar capacidad para sentarse con desarrolladores, parques industriales, gobierno estatal y ciudadanía con una regla básica, quien gana con el territorio debe ayudar a sostenerlo.


Revista interAlcaldes El Salto El municipio industrial que Jalisco necesita ordenar antes de presumir nearshoring

Resultados observables, el motor ya existe

El Salto sí funciona en lo económico. Tiene ubicación estratégica, parques industriales, cercanía al aeropuerto de Guadalajara, conexión con cadenas manufactureras y un peso exportador que pocos municipios mexicanos pueden presumir. También tiene población joven y una base laboral vinculada a sectores automotriz, electrónico, logístico y manufacturero.


Pero en “Municipios que Funcionan” el criterio no puede ser únicamente cuánto produce un municipio. La evaluación debe ser más exigente: si produce tanto, ¿por qué no debería funcionar mejor? Si aporta tanto a Jalisco, ¿por qué su infraestructura urbana, ambiental y social no tendría que estar al nivel de su peso económico?


Lo que falta resolver

El Salto necesita ordenar el crecimiento de vivienda alrededor del empleo industrial, reducir tiempos de traslado, fortalecer vialidades de conexión, mejorar servicios básicos, vigilar descargas, transparentar prioridades presupuestales y construir una agenda de salud ambiental que no dependa sólo de discursos estatales o federales.


También necesita una narrativa distinta. No se trata de venderlo como simple receptor de nearshoring. Se trata de convertirlo en el caso de prueba de un nuevo pacto industrial municipal: inversión sí, pero con ciudad; empleo sí, pero con vivienda digna; crecimiento sí, pero con agua, movilidad y medio ambiente.


La presidenta municipal bajo la lupa

Ma. Elena Farías Villafán encabeza la administración 2024–2027 y fue registrada por el IEPC Jalisco como presidenta municipal propietaria en la integración de cabildo. Recibe un municipio con 232,852 habitantes, alto peso industrial, presión ambiental histórica y un presupuesto de referencia superior a 811 millones de pesos para el ciclo 2024–2025, según reportes locales sobre la aprobación del egreso municipal.


“La prueba de Ma. Elena Farías no será atraer fábricas, sino demostrar que el municipio puede gobernarlas sin quedar rebasado por ellas.”

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Si logra ordenar prioridades, exigir corresponsabilidad y convertir industria en bienestar urbano, El Salto puede ser ejemplo nacional. Si no lo hace, será una advertencia: un municipio puede producir mucho y, aun así, quedarse corto como ciudad.


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Lecciones para otros municipios

La lección para México es directa. El nearshoring no aterriza en mapas de promoción; aterriza en calles, permisos, drenajes, parques industriales, rutas de transporte y colonias donde vive la fuerza laboral. Los municipios que no ordenen ese aterrizaje terminarán pagando costos que no aparecen en las presentaciones de inversión.


El Salto tiene todo para ser un municipio que funciona. Pero la vara debe ser más alta porque su economía ya lo es. Jalisco puede presumirlo como motor industrial sólo si también se atreve a exigirle orden, sustentabilidad y gobierno efectivo. La pregunta no es si El Salto puede atraer más industria. La pregunta es si puede demostrar que una ciudad industrial también puede ser una ciudad habitable.


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Escrito por: Editorial



Fuentes consultadas con enlaces

  • Data México - Perfil económico de El Salto. Abrir fuente

  • IIEG Jalisco - Diagnóstico municipal de El Salto 2024. Abrir fuente

  • IEPC Jalisco - Integración de cabildo, El Salto 2024. Abrir fuente

  • 4. Plan Municipal de Desarrollo y Gobernanza de El Salto 2024-2027. Abrir fuente

  • CNDH - Recomendación 134/2022 sobre contaminación del río Santiago. Abrir fuente

  • CEDHJ - Macro recomendación 1/2009 sobre contaminación del río Santiago. Abrir fuente

  • Líder Empresarial - El Salto concentra el 78% del nuevo desarrollo industrial en Guadalajara. Abrir fuente

  • Real Estate Market & Lifestyle - El Salto, epicentro del desarrollo industrial en Jalisco. Abrir fuente

  • Portal de Transparencia del Ayuntamiento de El Salto. Abrir fuente

  • Partidero - Aprueba El Salto presupuesto de egresos. Abrir fuente

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