Cuando los migrantes financian infraestructura que los municipios no pueden construir solos
- Editorial
- hace 5 horas
- 4 min de lectura

Las remesas colectivas pueden multiplicar la inversión local y transformar la relación con la diáspora, pero solo si existen reglas, transparencia y responsabilidad pública.
En algunas comunidades mexicanas, una calle pavimentada, un aula equipada o una red de agua no comienza en la tesorería municipal. Comienza en una reunión de migrantes en Los Ángeles, Chicago o Fort Worth. Allí, quienes emigraron reúnen recursos para una obra postergada. No es filantropía distante: es inversión comunitaria transnacional.
El fenómeno exige una distinción esencial. México recibió 62,472 millones de dólares en remesas durante 2025, de acuerdo con la tabla actualizada del Banco de México. Ese dinero es privado y sostiene principalmente consumo, vivienda, salud y educación de millones de hogares; no constituye una bolsa pública disponible para los gobiernos. La oportunidad municipal aparece con las remesas colectivas: aportaciones voluntarias que clubes y federaciones migrantes destinan a proyectos de beneficio común.
“El municipio que solo ve remesas familiares observa dinero; el que reconoce a su diáspora descubre capacidad de organización, conocimiento y poder de inversión.”
Puedes escuchar este artículo aquí:
Del ingreso familiar a la coinversión pública
México construyó uno de los antecedentes más conocidos con el Programa 3x1 para Migrantes. Su diseño reunía, en partes iguales, recursos de los clubes y de los gobiernos federal, estatal y municipal. Cada peso migrante podía movilizar tres pesos públicos para infraestructura social, servicios comunitarios o proyectos productivos. El esquema federal fue cancelado a partir de 2020, pero su arquitectura de coinversión sobrevivió en iniciativas estatales. Su valor no estaba únicamente en multiplicar dinero, sino en sentar en una misma mesa a actores separados por una frontera.
En 2025, el Programa 2x1 de Zacatecas movilizó más de 33.5 millones de pesos para 40 proyectos en 15 municipios, de acuerdo con el Gobierno de Zacatecas. La mezcla fue 40% estatal, 35% municipal y 25% migrante. Hubo infraestructura educativa, pavimentación, rehabilitación de plazas y equipamiento escolar. La escala es modesta frente al flujo nacional de remesas, pero demuestra que una aportación organizada puede destrabar proyectos concretos cuando recibe respaldo institucional.
Para Jalisco, la oportunidad es inmediata. El directorio 2024 del Instituto de los Mexicanos en el Exterior registra clubes vinculados con municipios jaliscienses en estados como California e Illinois. La contraparte organizada existe; falta convertir esa red en proyectos verificables y coinversión transparente.

Una nueva geografía del poder local
Esta coinversión modifica algo más profundo que el presupuesto. Los migrantes dejan de ser únicamente proveedores de divisas y se convierten en participantes del desarrollo territorial. Conocen las carencias locales, movilizan redes en Estados Unidos, vigilan obras y aportan experiencia, contactos o capacidad de gestión. Esa es la lógica de Estado 33: una comunidad política y económica que vive fuera de México, pero interviene en el destino de sus municipios.
La experiencia no es exclusivamente mexicana. Esquemas de codesarrollo de Francia con Malí y Senegal, así como mecanismos promovidos en El Salvador, han combinado fondos públicos y aportaciones de la diáspora, según experiencias recopiladas por el Banco Mundial y la OCDE. En un informe de 2025, la Organización Internacional para las Migraciones incluyó el 3x1 mexicano como referencia internacional de participación diaspórica. La lección es consistente: las remesas colectivas alcanzan mayor impacto cuando forman parte de una estrategia territorial y no de proyectos aislados.
Puedes ver este artículo aquí:
El límite de la solidaridad
El modelo también tiene riesgos. CONEVAL advirtió que el 3x1 benefició sobre todo a localidades con alta migración, pero no necesariamente a las de mayor marginación, y señaló la falta de criterios estandarizados para garantizar obras de alto impacto. El Banco Mundial ha documentado que estos esquemas pueden ser regresivos, sufrir direccionamiento político o desplazar otros recursos públicos. Una comunidad bien organizada en Estados Unidos puede conseguir una plaza; otra, más pobre y sin club migrante, puede seguir esperando agua potable.
“Cada peso migrante que entra a una obra pública debe multiplicar derechos, no reducir la obligación del gobierno de garantizarlos.”
El nuevo contrato con la diáspora
La respuesta no es pedir más dinero a quienes ya sostienen a sus familias, sino construir mejores instituciones. Un municipio serio debe publicar proyectos con diagnóstico, costo, beneficio social, población atendida y presupuesto de mantenimiento. También debe establecer comités con voz y voto migrante, reglas contra conflictos de interés, licitaciones abiertas, supervisión técnica y un tablero digital con aportaciones, contratos, avances y resultados.

También necesita reservar recursos para operar y conservar lo construido. Una clínica sin personal, una planta de agua sin energía o un espacio público sin mantenimiento convierten la coinversión en patrimonio abandonado. La aportación migrante debe ser adicional al presupuesto obligatorio, nunca una excusa para sustituirlo. Y la prioridad debe determinarse por carencias verificables y retorno social, no por capacidad de presión, prestigio de la obra o conveniencia electoral.
Los municipios mexicanos no necesitan convertir las remesas en una nueva caja fiscal. Necesitan reconocer que su diáspora puede aportar capital, vigilancia, conocimiento y redes internacionales dentro de un marco público confiable. Cuando esa relación se institucionaliza, una obra deja de ser un gesto nostálgico y se convierte en capacidad local duradera. ¿Está tu municipio preparado para coinvertir con sus migrantes sin delegar en ellos la responsabilidad que corresponde al gobierno?
Escrito por: Editorial
Fuentes consultadas
Sistema de Información Legislativa — Iniciativa que documenta la cancelación del Programa 3x1
CONEVAL — Evaluación del Programa 3x1 para Migrantes 2014-2015
Secretaría de Relaciones Exteriores — Directorio de clubes migrantes 2024
OIM — De la comprensión al impacto: participación de la diáspora, 2025
Hashtags ES: #Estado33 #RemesasColectivas #DesarrolloMunicipal #InfraestructuraSocial #DiásporaMexicana

