Las remesas colectivas pueden multiplicar la inversión local y transformar la relación con la diáspora, pero solo si existen reglas, transparencia y responsabilidad pública. En algunas comunidades mexicanas, una calle pavimentada, un aula equipada o una red de agua no comienza en la tesorería municipal. Comienza en una reunión de migrantes en Los Ángeles, Chicago o Fort Worth. Allí, quienes emigraron reúnen recursos para una obra postergada. No es filantropía distante: es inv