Ciudades que se mueven, ciudades que prosperan


Una ciudad puede atraer inversión, construir parques industriales y desarrollar nuevas zonas habitacionales, pero si las personas tardan demasiado en llegar al trabajo y las empresas enfrentan traslados impredecibles, parte de esa competitividad termina atrapada en el tráfico. La movilidad ya no debe entenderse solamente como transporte: es infraestructura económica.
La economía también se mueve
Las ciudades concentran empresas, talento, universidades, servicios, consumo e innovación. Generan alrededor de 80% del PIB mundial y son uno de los principales motores de creación de empleo. Sin embargo, esa concentración solamente produce ventajas económicas cuando las personas pueden acceder con relativa facilidad a las oportunidades que existen dentro del territorio.
Ahí aparece una diferencia fundamental entre tener infraestructura y tener accesibilidad. Una ciudad puede construir kilómetros de vialidades y continuar siendo difícil de recorrer. Puede ampliar avenidas sin reducir sustancialmente los tiempos de traslado. Incluso puede atraer nuevas empresas mientras una parte importante de su población queda cada vez más lejos de los nuevos empleos.
La accesibilidad amplía los mercados laborales. Cuando trabajadores y empresas pueden encontrarse con mayor facilidad, aumentan las posibilidades de contratación, especialización, intercambio de conocimiento y productividad.
“Una ciudad no pierde competitividad solamente cuando pierde inversiones; también la pierde cada mañana cuando miles de personas desperdician horas intentando llegar a ellas.”
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El verdadero indicador es el acceso
Durante décadas, la movilidad urbana se evaluó contando carreteras, puentes, pasos elevados, estaciones o kilómetros construidos. Una visión económica obliga a plantear otra pregunta: ¿cuántos empleos, escuelas, hospitales, comercios y servicios puede alcanzar una persona en 30, 45 o 60 minutos?
La diferencia es decisiva porque una nueva infraestructura sólo genera verdadero valor urbano cuando acerca oportunidades.
El Banco Mundial ha documentado que doce proyectos de movilidad urbana financiados durante la última década permitieron que más de 1.5 millones de empleos adicionales pudieran alcanzarse mediante desplazamientos de hasta una hora.
São Paulo ofrece otro ejemplo. La Línea 4 de su Metro redujo los tiempos de viaje en 48% y duplicó la accesibilidad a empleos en las áreas beneficiadas. La infraestructura no solamente movió pasajeros con mayor rapidez: amplió el mercado laboral disponible para miles de personas.
Ese cambio de perspectiva es fundamental.
“La mejor infraestructura no es la que mueve más automóviles, sino la que acerca más oportunidades.”

México todavía invierte distinto a como se mueve
México mantiene una contradicción importante entre la manera en que se desplaza la mayoría de la población y la manera en que históricamente se han distribuido buena parte de los recursos destinados a movilidad.
La Política Nacional de Transporte Público Colectivo Urbano señala que alrededor de dos terceras partes de los viajes en el país se realizan a pie o mediante transporte público. Sin embargo, el mismo documento reconoce que más de 70% del presupuesto dedicado a movilidad se ha orientado a infraestructura vial, privilegiando durante décadas los desplazamientos en automóvil.
La transformación comienza cuando movilidad, transporte público y desarrollo urbano dejan de analizarse por separado. La Estrategia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial 2023-2042 plantea precisamente una visión articulada entre movilidad y desarrollo territorial, una dirección que también aparece en la actual política federal de ordenamiento urbano.
No se trata únicamente de cambiar medios de transporte. Se trata de revisar cómo construimos las ciudades.
La movilidad también determina dónde pueden contratar las empresas
Para una empresa, una ubicación pierde competitividad cuando encontrar trabajadores exige que éstos inviertan dos o tres horas diarias en trasladarse. La congestión puede convertirse así en un costo indirecto de contratación, rotación y productividad.
Un nuevo parque industrial sin conexiones adecuadas puede crear miles de empleos y, simultáneamente, generar miles de desplazamientos difíciles de resolver. Una zona habitacional construida lejos de centros laborales, escuelas y servicios puede entregar vivienda mientras incrementa durante décadas el costo cotidiano de las familias.
Este problema será cada vez más relevante para municipios que están recibiendo nuevas inversiones industriales, logísticas y comerciales. Atraer una fábrica es sólo una parte de la estrategia. La siguiente pregunta debe ser cómo llegará diariamente su fuerza laboral.
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Una agenda municipal de competitividad
Los municipios no controlan por sí solos todos los sistemas de transporte. En México intervienen también gobiernos estatales, autoridades metropolitanas, organismos operadores y concesionarios. Pero los gobiernos municipales sí toman decisiones capaces de modificar profundamente la movilidad cotidiana.
Usos de suelo, densidades, banquetas, cruces seguros, ciclovías, estacionamiento, ubicación de equipamientos, permisos para nuevos desarrollos y coordinación metropolitana forman parte de esa agenda.
Por eso, movilidad y planeación urbana no deberían operar como políticas independientes.
Un municipio que conoce dónde vive su población, dónde están creciendo los empleos, cuánto tardan las personas en trasladarse y qué servicios pueden alcanzar tiene mejores elementos para decidir dónde autorizar crecimiento y dónde invertir recursos públicos.
Lo que viene
La próxima competencia entre ciudades no será solamente por atraer fábricas, oficinas, centros tecnológicos o plataformas logísticas. También será por ofrecer territorios donde trabajadores, mercancías, servicios y conocimiento puedan circular con menor fricción.
Las ciudades capaces de conectar vivienda, empleo, transporte público, movilidad activa y desarrollo urbano tendrán una ventaja adicional: podrán crecer sin convertir cada nueva inversión en más congestión.
La movilidad comenzará entonces a formar parte de las conversaciones sobre desarrollo económico de la misma manera que hoy hablamos de agua, energía, suelo disponible, seguridad o infraestructura digital.

Lectura estratégica
Una ciudad competitiva no es aquella donde los automóviles pueden recorrer más kilómetros. Es aquella donde las personas necesitan menos tiempo, dinero y esfuerzo para participar en la economía.
Reducir minutos de miles de desplazamientos cotidianos significa recuperar tiempo productivo, ampliar mercados laborales, acercar consumidores a empresas y permitir que una mayor parte de la población aproveche las oportunidades generadas por el crecimiento.
Por eso, una ciudad que se mueve bien no sólo funciona mejor.
También prospera mejor.
Si el tiempo de traslado también determina productividad, inversión, calidad de vida y competitividad, ¿nuestros municipios están diseñando ciudades para mover vehículos o para acercar oportunidades a las personas?
Escrito por: Editorial
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Fuentes
Banco Mundial — Urban Development. Datos sobre el peso económico de las ciudades, que generan alrededor de 80% del PIB mundial, y su papel en la creación de empleo y crecimiento. Consultar fuente
Banco Mundial — Promoting Livable Cities by Investing in Urban Mobility. Resultados de proyectos de movilidad urbana y aumento del número de empleos accesibles mediante desplazamientos de hasta una hora. Consultar fuente
Banco Mundial — Moving People, Creating Jobs: How Better Transport Drives Opportunity. Resultados de la Línea 4 del Metro de São Paulo: reducción de 48% en tiempos de viaje y duplicación de la accesibilidad laboral. Consultar fuente
OCDE — Transport Bridging Divides. Análisis sobre accesibilidad urbana, productividad, salarios, economías de aglomeración y acceso a oportunidades. Consultar fuente
SEDATU — Política Nacional de Transporte Público Colectivo Urbano. Diagnóstico sobre los patrones de viaje en México y la distribución del presupuesto de movilidad hacia infraestructura vial. Consultar fuente
Gobierno de México — Estrategia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial 2023-2042. Marco nacional para articular movilidad, seguridad vial, transporte público, economía y desarrollo territorial. Consultar fuente





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