¿Por qué algunos municipios construyen proyectos útiles y otros elefantes blancos?
- Editorial

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Actualizado: hace 13 horas

La diferencia no está solamente en el presupuesto disponible, sino en la capacidad institucional para diagnosticar problemas, evaluar alternativas y sostener cada obra después de inaugurarla.
Cada administración municipal quiere dejar una obra visible. Una plaza, un mercado, un parque, una unidad deportiva o un centro cultural ofrecen una fotografía inmediata del gobierno en acción. Sin embargo, cuando termina el periodo político, algunos proyectos continúan generando actividad económica y bienestar, mientras otros quedan vacíos, se deterioran o se convierten en una carga presupuestaria.
La diferencia rara vez comienza durante la construcción. Empieza antes: en la forma de identificar el problema, estimar la demanda, elegir la solución y garantizar su operación.
“Un elefante blanco no nace cuando se abandona: nace cuando se aprueba sin demostrar que alguien lo necesita.”
La obra falla antes de la primera piedra
Los proyectos municipales enfrentan una distorsión política: construir produce mayor visibilidad que mantener, reparar o reorganizar un servicio existente. Los calendarios presupuestarios y los periodos de gobierno también favorecen obras que puedan anunciarse rápidamente, aunque su utilidad todavía no esté comprobada.
Así aparece la pregunta equivocada: “¿qué podemos construir con el recurso disponible?”. La correcta sería: “¿qué problema público debemos resolver y cuál es la alternativa más eficiente?”.
Cuando el subsidio, el proveedor o el proyecto arquitectónico llegan antes que el diagnóstico, el municipio adapta la necesidad al dinero. Una obra puede cumplir su contrato, respetar el presupuesto y aun así fracasar social y económicamente.
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El costo económico de decidir sin evidencia
Según el Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales 2025 del INEGI, durante 2024 los contratos municipales de obra pública y servicios relacionados representaron 211,877 millones de pesos. Del monto contratado, 54.2% correspondió a adjudicaciones directas.
Este procedimiento no demuestra por sí mismo una irregularidad. Sin embargo, implica menor exposición a competencia abierta y, por ello, requiere una justificación técnica, trazabilidad pública y supervisión más estrictas. El riesgo aumenta cuando la contratación cerrada coincide con expedientes débiles y ausencia de indicadores.
La OCDE reconoce a los gobiernos subnacionales como actores centrales de la inversión pública. Una decisión municipal equivocada no solo desperdicia presupuesto: inmoviliza suelo, desplaza inversiones prioritarias, genera costos recurrentes y reduce la confianza ciudadana.
De construir infraestructura a garantizar servicios
Un proyecto útil debe superar cuatro filtros. Primero, demostrar el problema con datos sobre usuarios, localización, demanda y consecuencias de no intervenir.
Después debe comparar alternativas. Construir un inmueble nuevo no siempre es la mejor respuesta. Puede resultar más rentable rehabilitar instalaciones, compartir infraestructura con municipios vecinos, contratar temporalmente un servicio o mejorar la operación existente.

El tercer filtro es calcular el costo completo. El Banco Mundial recomienda analizar costos y beneficios durante toda la vida útil del activo. Esto comprende personal, energía, vigilancia, seguros, conectividad, mantenimiento y reposición de equipo. México cuenta con metodologías como la guía de evaluación socioeconómica del CEPEP, pero su aplicación debe extenderse con mayor fuerza al ámbito municipal.
Finalmente, debe establecerse quién operará la infraestructura, con qué presupuesto y mediante qué indicadores. Sin operador, usuarios y mantenimiento, un edificio terminado todavía no constituye un servicio público.
León: continuidad antes que improvisación
El Sistema Integrado de Transporte de León, Guanajuato, muestra la importancia de preparar y sostener los proyectos más allá de una sola administración. Documentos del Banco Mundial señalan que Optibús surgió de un plan maestro de transporte y que sus siguientes etapas utilizaron estudios de factibilidad para orientar su expansión.
En 2024, el gobierno municipal de León reportó que el sistema movilizaba diariamente a 440,000 usuarios. Su relevancia no depende de una sola terminal o corredor, sino de la continuidad institucional, la integración de rutas y la existencia de un modelo operativo. La infraestructura funciona porque forma parte de un servicio, no porque haya sido inaugurada como una pieza aislada.
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La evidencia también corrige intuiciones
Una evaluación respaldada por el Banco Interamericano de Desarrollo analizó intervenciones en Campo Grande, Brasil. Las mejoras viales generaron un retorno estimado de 4.25 dólares por cada dólar invertido. En cambio, las intervenciones en parques urbanos no produjeron un efecto detectable sobre el valor de las propiedades.
Esto no significa que los parques carecieran de beneficios ambientales, recreativos o sociales. Significa que, bajo el indicador estudiado, el impacto esperado no pudo demostrarse. La lección es más importante: toda inversión necesita una hipótesis verificable, condiciones adecuadas de operación y una evaluación posterior que permita corregir decisiones.

Instituciones que sobrevivan al gobierno
México necesita bancos municipales de proyectos preparados antes de que aparezca el financiamiento. Cada expediente debería contener diagnóstico, alternativas, costo del ciclo de vida, riesgos, presupuesto de mantenimiento, responsable operativo e indicadores públicos.
También se requieren unidades técnicas capaces de conservar información entre administraciones y tableros ciudadanos para seguir resultados. Como propone el Marco de Inversión Pública Efectiva de la OCDE, la calidad de la inversión depende de la coordinación, las capacidades institucionales y la transparencia durante todo el ciclo del proyecto.
La participación ciudadana debe utilizarse para validar necesidades y patrones de uso, no únicamente para elegir entre obras previamente definidas.
“La infraestructura pública vale por el servicio que sostiene, no por la fotografía de su inauguración.”
Un municipio eficaz no es el que coloca más primeras piedras, sino el que transforma cada peso invertido en servicios duraderos, productividad y confianza pública. Antes de aprobar la próxima obra municipal, ¿la ciudadanía podrá conocer qué problema resolverá, cuánto costará mantenerla y cómo se medirá su utilidad?
Escrito por: Editorial
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Fuentes consultadas
INEGI — Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales 2025
Banco Mundial — Public Investment Management Reference Guide
CEPEP — Guía general para la presentación de evaluaciones costo-beneficio
Banco Mundial — Urban Transport Transformation Project: León Optibús
BID — The Impact of Upgrading Municipal Infrastructure on Property Prices





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