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Nogales, Arizona. Cuando seguridad y desarrollo económico avanzan juntos

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Nogales, Arizona. Cuando seguridad y desarrollo económico avanzan juntos Revista interAlcaldes

La frontera puede abrir oportunidades económicas o convertirse en un cuello de botella. La diferencia no depende únicamente de muros, agentes o infraestructura aduanera. Depende de la capacidad de las instituciones para garantizar que personas, mercancías y empresas puedan operar con seguridad, certidumbre y continuidad.


Nogales, Arizona, vive diariamente esa tensión. Su ubicación la convierte en la puerta internacional de Santa Cruz County y en un punto estratégico para el comercio entre Estados Unidos y México. Pero esa posición también obliga a coordinar responsabilidades que ningún gobierno municipal puede resolver por sí solo: seguridad urbana, movilidad, inspección fronteriza, protección de cadenas logísticas, atención a visitantes y confianza para invertir.


En Nogales, seguridad y desarrollo económico no deberían entenderse como dos agendas paralelas. Son partes de una misma política de gobernanza fronteriza.


Una economía que depende de que la frontera funcione

La relevancia de Nogales no se explica por el tamaño de su población, sino por la magnitud de los flujos que atraviesan su territorio. Santa Cruz County señala que casi la mitad de los productos frescos importados por Estados Unidos pasa por los accesos de Nogales. La ciudad también funciona como centro comercial para consumidores procedentes del norte de México, cuyo gasto ha sido históricamente importante para los ingresos fiscales locales.


A esta actividad se suma el tránsito ferroviario. Durante distintos meses de 2024 y 2025, Nogales apareció entre los tres principales puertos ferroviarios de la frontera con México, con movimientos mensuales de mercancías cercanos a los 600, 700 y hasta 800 millones de dólares.


El contexto continental aumenta la presión. En 2025, el comercio de mercancías entre Estados Unidos y México alcanzó aproximadamente 872,800 millones de dólares, 3.9% más que el año anterior. Los camiones transportaron 73.6% del valor de ese intercambio, lo que confirma que la competitividad norteamericana depende, en buena medida, de corredores terrestres capaces de operar con estabilidad.


Cuando una frontera de esta importancia funciona mal, el costo no se queda en la garita. Se traslada a transportistas, distribuidores, comercios, productores agrícolas, trabajadores y consumidores.


“En una ciudad fronteriza, la seguridad no solo protege a las personas: protege el movimiento que sostiene a la economía.”

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Seguridad urbana y seguridad fronteriza no son lo mismo

Uno de los errores más frecuentes al analizar Nogales consiste en atribuir al gobierno municipal responsabilidades que corresponden a agencias estatales o federales.


La ciudad es responsable de la seguridad pública local, los servicios urbanos, la planeación territorial y buena parte de la relación cotidiana con residentes y empresas. La operación de los puertos de entrada, las inspecciones migratorias y aduaneras, así como el control de mercancías internacionales, corresponden principalmente a U.S. Customs and Border Protection.


Nogales cuenta con varios cruces que cumplen funciones diferentes. El puerto Dennis DeConcini opera tránsito de pasajeros las 24 horas; Mariposa procesa pasajeros y carga comercial, y Morley Gate atiende cruces peatonales en horarios definidos. CBP publica tiempos de espera diferenciados para cada punto, porque minutos adicionales en una garita pueden alterar viajes, entregas, turnos laborales y consumo comercial.


Esta distribución de competencias revela la verdadera complejidad de la gobernanza fronteriza. El municipio no controla la frontera, pero sí administra la ciudad que recibe sus consecuencias. Debe mantener vialidades, ordenar los accesos, atender emergencias, proteger zonas comerciales y construir una relación funcional con agencias federales, autoridades del condado, empresas logísticas y el gobierno de Nogales, Sonora.


La seguridad económica surge precisamente de esa coordinación.


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La competitividad también se mide en minutos

Una ciudad puede ofrecer incentivos, suelo industrial y cercanía con los mercados; pero si sus accesos son impredecibles, su movilidad es deficiente o su entorno genera desconfianza, parte de esa ventaja desaparece.


Los tiempos de espera fronterizos muestran hasta qué punto la operación cotidiana puede cambiar. CBP registra periodos sin demoras y otros con esperas superiores a 30 o 60 minutos, dependiendo del puerto, la hora y el tipo de tránsito. No se trata de una variación menor: para una empresa, el tiempo perdido representa combustible, horas laborales, incumplimientos y mayores costos de inventario. Para el comercio local, puede significar menos visitantes y menor consumo.


La respuesta no puede limitarse a pedir más agentes o carriles. También requiere información en tiempo real, planeación vial, tecnología de inspección, programas de viajeros confiables, coordinación entre jurisdicciones y una estrategia urbana que evite que el tránsito fronterizo paralice la vida local.


En 2024, CBP inició en Mariposa una prueba de tecnología biométrica facial para viajeros que ingresaban en vehículos. La medida refleja una tendencia más amplia: utilizar tecnología para reforzar la verificación sin renunciar al objetivo de agilizar los flujos legítimos.


La innovación, sin embargo, no sustituye la gobernanza. Una cámara puede acelerar una inspección; no puede reparar una vialidad, reorganizar una zona comercial ni generar confianza entre vecinos, empresas y autoridades.


La lección de Ambos Nogales

Nogales, Arizona, y Nogales, Sonora, constituyen dos gobiernos y dos sistemas jurídicos distintos, pero forman una misma realidad económica. La manufactura instalada en Sonora se vincula con almacenes, transportistas, agencias aduanales y servicios empresariales del lado estadounidense. A su vez, el comercio de Arizona depende de consumidores, trabajadores y proveedores mexicanos.


Esa interdependencia obliga a abandonar la idea de que la seguridad termina en la línea internacional.


San Diego y Tijuana, El Paso y Ciudad Juárez, así como Laredo y Nuevo Laredo enfrentan una lógica semejante: las decisiones tomadas en un lado alteran movilidad, inversión y empleo en el otro. Nogales comparte este desafío, aunque con una escala urbana menor y una dependencia proporcionalmente mayor de los cruces fronterizos.


“La frontera más competitiva no es la que detiene todos los movimientos, sino la que distingue con eficacia entre el riesgo y la actividad legítima.”

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Gobernar la frontera desde lo local

El gobierno municipal de Nogales no puede controlar el comercio internacional ni sustituir a CBP. Sí puede construir las condiciones urbanas para que la frontera funcione mejor.


Puede mejorar accesos, ordenar el suelo, cuidar los corredores comerciales, profesionalizar a la policía local, utilizar datos para identificar riesgos, atender a la comunidad empresarial y participar activamente en las decisiones regionales. La oficina del administrador municipal reconoce entre sus responsabilidades la colaboración con residentes, empresas y aliados regionales para promover el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida.


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Ese enfoque resulta relevante para los municipios mexicanos que aspiran a beneficiarse del nearshoring. La inversión no llega únicamente donde hay mano de obra y terrenos disponibles. Llega donde existe capacidad para mantener operaciones, proteger trabajadores, resolver incidentes y coordinar instituciones.


Nogales recuerda que la seguridad no debe presentarse como enemiga de la movilidad ni el desarrollo como una excusa para relajar controles. La buena gobernanza consiste en proteger sin paralizar, inspeccionar sin aislar y crecer sin perder el control del territorio.


En las ciudades fronterizas, el desarrollo económico depende de que las personas confíen en las calles y las empresas confíen en los cruces. Cuando ambas condiciones avanzan juntas, la seguridad deja de ser una política reactiva y se convierte en infraestructura para la prosperidad.


¿Está tu municipio administrando la seguridad únicamente para responder a los problemas o la está integrando en una estrategia capaz de proteger el empleo, la inversión y el desarrollo económico?


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Escrito por: Editorial



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