top of page

Las remesas fueron el comienzo; la inversión migrante puede ser el siguiente capítulo

Foto del escritor: Editorial
Editorial
hace 4 minutos
3 min de lectura
Banner Promocional Sr Zorro App Design Studio

Las remesas fueron el comienzo; la inversión migrante puede ser el siguiente capítulo Revista interAlcaldes

Los municipios mexicanos quieren atraer el capital de su diáspora. Antes de pedirlo, deben responder una pregunta más exigente: ¿qué oportunidad pueden ofrecer sin comprometer el dinero que sostiene a las familias?


Una remesa puede pagar alimentos, una consulta médica o la escuela de los hijos. Ese ingreso pertenece al hogar que lo recibe, no a una estrategia municipal de financiamiento. La inversión migrante puede abrir un nuevo capítulo en la relación de México con quienes viven fuera, siempre que surja de una decisión voluntaria sobre recursos disponibles y de proyectos cuyos costos, riesgos y resultados puedan examinarse.


Puedes escuchar este artículo aquí:


Un vínculo que vale más que el monto enviado

Entre enero y julio de 2026, México recibió 36,349 millones de dólares en remesas, 3.1% más que en el mismo periodo de 2025, según Banco de México. La cifra confirma la fuerza de una relación económica que atraviesa fronteras. No indica cuánto dinero estaría disponible para invertir ni cuántas personas desean hacerlo. Confundir esas tres cosas llevaría a diseñar proyectos sobre una capacidad financiera que nadie ha demostrado.


Para un alcalde, el primer paso es conocer mejor esa relación. Los datos municipales de CONAPO muestran dónde se reciben remesas, pero no identifican por sí mismos a posibles inversionistas ni revelan qué negocio tendría mercado. Hacen falta conversaciones con clubes, emprendedores migrantes y familias de la localidad para reconocer capacidades que una estadística no registra: experiencia empresarial, contactos comerciales, conocimiento de clientes en otro país y disposición a colaborar bajo condiciones claras.


“Recibir remesas demuestra que existe un vínculo; atraer inversión exige demostrar que existe un proyecto.”

Revista interAlcaldes Las remesas fueron el comienzo; la inversión migrante puede ser el siguiente capítulo

La lección pendiente de los proyectos compartidos

México cuenta con un antecedente de participación organizada. Las reglas federales del Programa 3x1 para Migrantes de 2019 contemplaban proyectos comunitarios y productivos con aportaciones de migrantes y gobiernos. Esa experiencia ayuda a entender cómo podían acordarse responsabilidades entre actores de ambos lados de la frontera. No equivale a una convocatoria vigente ni prueba que cualquier proyecto de coinversión vaya a funcionar.


También dejó advertencias. En una evaluación de 2016–2017, CONEVAL encontró que solo 18.9% de las obras apoyadas tenía un plan formal de mantenimiento y operación. Identificó, además, casos en los que la propuesta respondía más a la agenda de autoridades o líderes locales que a una iniciativa de los migrantes. Son hallazgos de ese periodo, pero la pregunta que plantean sigue siendo pertinente: una vez reunido y gastado el dinero, ¿quién mantiene la obra o responde por el negocio?


Puedes ver este artículo aquí:


La confianza tampoco se construye llamando «socios» a los migrantes cuando el proyecto ya fue decidido. Si van a aportar recursos, deben conocer la propuesta a tiempo, poder discutir sus términos y recibir información periódica sobre su ejecución. Participar significa tener capacidad real de decidir y de pedir cuentas.


Las remesas fueron el comienzo; la inversión migrante puede ser el siguiente capítulo Revista interAlcaldes infografía
Puedes descargar libremente esta infografía.

Qué tendría que presentar un municipio

Un ayuntamiento interesado en abrir esta conversación podría comenzar con pocas propuestas y fichas públicas completas: problema que buscan resolver, costo total, demanda prevista, permisos necesarios, responsables, calendario y riesgos. Para una obra comunitaria, la ficha tendría que indicar quién la operará y con qué presupuesto se conservará. Para un negocio, debería explicar quién tendrá la propiedad, cómo se repartirían los posibles rendimientos y qué ocurriría si las ventas resultan menores a las esperadas.


El municipio puede ordenar información del territorio, atender con claridad los trámites de su competencia y publicar el cumplimiento de los compromisos que asuma. Cuando un esquema requiera instrumentos financieros, recursos estatales o federales, o autorizaciones ajenas a sus facultades, tendrá que coordinarse con las instituciones correspondientes. Ninguna ventanilla municipal debería prometer rendimientos ni presentar como segura una inversión cuyos riesgos no han sido evaluados.


“El ahorro migrante no necesita un discurso de bienvenida; necesita reglas que resistan una revisión de cuentas.”

Hay otra posibilidad que merece la misma atención que el capital: conectar a productores y empresas locales con la experiencia y las redes comerciales de mexicanos en el exterior. Una relación bien organizada puede ayudar a identificar clientes, mejorar productos o abrir canales de venta. Para pasar de la intención al resultado harán falta acuerdos verificables, personas responsables y seguimiento; compartir un lugar de origen no sustituye ninguno de ellos.


Las remesas seguirán cumpliendo su función esencial en los hogares. El siguiente capítulo comenzará donde una persona migrante pueda examinar una propuesta, cuestionarla y decidir libremente si participa. Pongamos a prueba las ideas locales con ese estándar: ¿qué proyecto de tu municipio presentarías a su comunidad migrante con información suficiente para que pudiera decir tanto «sí» como «no»?


Banner suscribete revista interAlcaldes

Escrito por: Editorial



Fuentes


Comentarios


bottom of page