En la actualidad, más de 38 millones de personas de origen mexicano viven en Estados Unidos, constituyendo la comunidad latina más grande del país y una de las diásporas más influyentes a nivel global. Lejos de ser un fenómeno pasivo, esta diáspora ha evolucionado hacia una fuerza estratégica en el fortalecimiento de las relaciones entre México y Estados Unidos, actuando como puente económico, político y cultural en un momento en que las tensiones migratorias y los retos del