América Latina no está perdiendo competitividad por falta de inversión. La está perdiendo porque no sabe moverla. Esa es la paradoja incómoda que pocos quieren reconocer, el crecimiento existe, el capital llega, pero la logística —la infraestructura invisible que conecta todo— sigue siendo el eslabón más débil. Durante años, la narrativa económica de la región se centró en manufactura, recursos naturales y estabilidad macroeconómica. Hoy, la conversación cambió. Según el Ba