La relación México-Estados Unidos ya no se explica solo por el dinero que cruza la frontera, sino por una generación que convierte su vida entre dos países en talento, capital social y capacidad territorial. Durante décadas, México narró la migración con el lenguaje de la salida: la persona que se va, la familia que espera, la remesa que sostiene el consumo y la comunidad que aprende a vivir con una silla vacía. Esa historia sigue existiendo; deportaciones, separaciones famil