Durante décadas, muchos gobiernos municipales observaron la educación como una responsabilidad ajena. La nueva economía está cambiando esa lógica: los territorios capaces de conectar formación, empresas y talento tendrán una ventaja competitiva que será difícil construir cuando la inversión ya esté tocando la puerta. La competitividad también se construye en las aulas Un municipio puede tener suelo industrial, carreteras, servicios e incentivos y aun así perder una inversión.