México quiere jóvenes productivos, familias estables, más formalidad y un futuro demográfico sostenible. Pero les está pidiendo todo eso a una generación que trabaja tarde, gana poco, renta caro, se mueve lento y cría casi sola. La cuenta no cierra. El problema del empleo joven en México no es únicamente laboral. Es una falla de diseño nacional. El país separó artificialmente tres decisiones que en la vida real ocurren al mismo tiempo: trabajar, independizarse y criar. Mi