Las redes internacionales de ciudades son “infraestructuras políticas” donde gobiernos locales cooperan para influir reglas, atraer financiamiento, intercambiar capacidades técnicas y acelerar proyectos. No sustituyen a la diplomacia nacional: la vuelven operable en el terreno. En el siglo XXI, cuando las cadenas de suministro, la transición energética y la seguridad hídrica se deciden por corredores logísticos y zonas metropolitanas, la pregunta ya no es si una ciudad “tiene