Una lectura económica e institucional sobre cómo dos ciudades del Desierto de Sonora enfrentan el mismo estrés hídrico con capacidades públicas distintas. El desierto como auditor público El desierto no necesita discursos para exhibir a una ciudad. Le basta con retirar la lluvia, elevar la temperatura y obligar a los gobiernos a mostrar si gobiernan con datos o con reacción tardía. Hermosillo y Tucson están separadas por una frontera, pero comparten una condición más poderosa