La cooperación internacional descentralizada se ha convertido en una de las herramientas más subestimadas —y peor aprovechadas— por los gobiernos locales en México. Mientras ciudades de todo el mundo utilizan la cooperación técnica, financiera y de conocimiento para acelerar su desarrollo, muchas ciudades mexicanas siguen viendo la cooperación internacional como un asunto secundario, burocrático o reservado exclusivamente al gobierno federal. El resultado es claro: oportunid