En el corredor fronterizo más transitado del mundo, la figura de la mujer migrante emerge como una protagonista invisible, poderosa en resiliencia, pero vulnerada por omisiones estructurales. En pleno 2025, México y Estados Unidos se enfrentan al desafío ético, político y económico de construir políticas públicas binacionales que reconozcan y protejan de manera efectiva a este sector, históricamente marginado de los marcos normativos y las estrategias de atención humanitaria.