México pasó décadas entendiendo la planeación familiar como una política para tener menos hijos. En su momento tuvo lógica: el país era más joven, más rural, con hogares numerosos y servicios públicos insuficientes. El mensaje fue claro, menos nacimientos significaban más oportunidades. El problema es que nadie preparó al país para el día siguiente. Hoy, tener hijos ya no es solo una decisión familiar. Es una decisión económica, laboral, urbana y profundamente social. Par