Escuelas, centros de salud, espacios de cuidado y equipamientos comunitarios no son obras secundarias: forman la base económica y social desde la que un municipio amplía oportunidades y reduce desigualdades. La obra pública más visible no siempre produce el mayor rendimiento social. Un puente o un distribuidor vial transforman el paisaje y pronto se convierten en símbolos de gobierno. Una biblioteca de barrio, un centro de cuidado o una clínica cercana operan de otra manera: