México puede firmar acuerdos en el mundo, pero perder la oportunidad en una ventanilla municipal. Durante décadas, la política exterior se narró desde cancillerías, embajadas y giras oficiales. Esa lectura ya quedó corta. La nueva competencia global se decide también en puertos, permisos, corredores industriales, tiempos de respuesta, seguridad urbana, energía, agua, talento y confianza institucional. Ahí entra el municipio. La tesis es simple y dura: la diplomacia mexicana n