La inversión no siempre se pierde en las grandes decisiones nacionales. A veces se pierde en una ventanilla municipal lenta, en una calle industrial sin mantenimiento, en un permiso atorado o en una ciudad que no puede garantizar agua, energía, seguridad y conectividad. Esa es la verdad incómoda. México ya está en la conversación global del nearshoring, la manufactura avanzada y la integración con América del Norte. Pero una cosa es aparecer en el mapa de la oportunidad y