México discute dónde se instalarán las próximas fábricas, pero la pregunta decisiva es otra: quién tendrá el talento para operarlas, mantenerlas, automatizarlas y hacerlas evolucionar. Sin esa capacidad, atraer inversión será apenas la mitad de la oportunidad. Durante décadas, buena parte de la competitividad industrial mexicana se construyó alrededor de ventajas conocidas: ubicación geográfica, tratados comerciales, costos laborales, parques industriales y cercanía con Estad