Durante años, los municipios mexicanos compitieron por atraer inversión ofreciendo tierra disponible, incentivos fiscales o mano de obra. Esa lógica ya no alcanza. La economía territorial está entrando en una nueva etapa donde la verdadera ventaja competitiva no será únicamente la infraestructura, sino la capacidad de un territorio para entender quién es, qué puede ofrecer y hacia dónde quiere crecer. Esta semana, los cinco artículos publicados por interAlcaldes parecían abor