El problema de muchos municipios no es que no tengan economía. Es que no saben leerla. Tienen comercios, jóvenes, suelo, productores, escuelas, empresas familiares, ubicación y talento. Pero esos activos, sin diagnóstico, terminan dispersos. Se mencionan en discursos, se presumen en campañas, se celebran en eventos, pero pocas veces se convierten en una estrategia real de desarrollo. La economía local no se reactiva con buena voluntad. Tampoco con ferias improvisadas, apo