En muchos municipios mexicanos, abrir un negocio no empieza con un plan de inversión. Empieza con una pregunta no escrita: ¿a quién hay que convencer para que el trámite avance? Esa es la herida. La corrupción local no siempre aparece como un gran escándalo. A veces se disfraza de requisito adicional, de expediente detenido, de inspección ambigua, de permiso que “se puede agilizar”, de ventanilla que nunca dice que no, pero tampoco deja avanzar. México no podrá combatir