La inversión, el talento y los visitantes ya no comparan únicamente países: eligen territorios. Para competir, las ciudades necesitan transformar su identidad en una experiencia económica verificable. Muchas ciudades quieren convertirse en marca antes de demostrar que pueden funcionar como territorio económico. Invierten en logotipos, campañas y grandes eventos, pero descuidan los trámites, la movilidad, la seguridad, el suelo o los servicios que determinan una decisión de in