En 2026, México está intentando sostener su apuesta de nearshoring mientras el mundo se vuelve más proteccionista y volátil. En ese tablero, India aparece como un socio incómodo para los esquemas tradicionales, pero extraordinariamente útil para una estrategia moderna: no solo por comercio, sino por ciudades. La pregunta ya no es si México e India “se llevan bien” en la diplomacia; es si Monterrey, Guadalajara, CDMX, Pune, Bengaluru o Hyderabad pueden construir puentes urbano