Hay territorios que administran calles, permisos y servicios. Y hay otros que, sin ser un país ni un estado, terminan funcionando como una vitrina de poder económico, tecnológico y diplomático. La Alcaldía Miguel Hidalgo en la CDMX pertenece a esa segunda categoría. No solo por colonias como Polanco, Chapultepec, Lomas o el corredor corporativo que conecta con Reforma, sino porque concentra una parte del México que compite, negocia, atrae capital y se presenta ante el mundo.