En 2026, la economía circular dejó de ser un eslogan verde para convertirse en un tema duro de competitividad: quién asegura materiales, quién recicla y reusa mejor, y quién convierte residuos en insumos industriales gana costos, resiliencia y acceso a mercados. Para México —anclado a la manufactura norteamericana— la pregunta ya no es si debe circularizar su economía, sino con quién acelera. Australia aparece como socio menos obvio, pero estratégicamente poderoso: combina re