Nueva Orleans entra a 2026 con una paradoja que debería interesar a cualquier alcalde mexicano que piense en competitividad internacional: la ciudad puede fortalecerse como plataforma logística del Golfo y, al mismo tiempo, enfrentar señales persistentes de contracción y reacomodo poblacional. Bajo la nueva administración de Helena “Nancy” Moreno, el debate ya no es si Nueva Orleans “crece” o “decrece”, sino qué tipo de ciudad está produciendo su demografía: más profesional,