Durante años, México habló de sus aduanas como si fueran puertas físicas: garitas, puertos, patios, carriles, casetas, recintos y ventanillas. Esa lectura ya quedó corta. En la nueva economía global, una aduana no es solamente el punto por donde entra o sale una mercancía; es el lugar donde se decide si una cadena productiva gana tiempo, pierde confianza o se vuelve demasiado cara para competir. El nearshoring cambió la conversación. Las empresas ya no preguntan solo por mano